lunes, 11 de octubre de 2010

Crónica de una Batalla perdida.

Hacía no mucho que había comenzado la guerra, las facciones se preparaban para lo que sería la última batalla, por un lado se encontraban las tropas del Comandante Necro junto conmigo el Ejecutor Tokaio, planeabamos la mejor estrategia en contra del Rebelde Humano Nitrox y sus Aliados Zerg.

Obtamos por establecer una base muy sólida para lo cual construimos unidades de recolección de recursos, la base de una buena Economía son sus peones, tuvimos un rápido avance, las sondas zumbaban mientras recolectaban minerales y los UVC fumaban un par de cigarros entre cada turno, temíamos un ataque temprano, así que sacrificando recursos, comencé con la creación de cañones de fotones, los cuales detendrían el paso temprano de cualquier tropa enemiga, el comandante Necro optó por crear varios soldados con el fin de complementar nuestra defensa, después habría más tiempo de pensar en la ofensiva.

Había pasado algo de tiempo y aun no veíamos señales de tropas enemigas;
-Todo está muy tranquilo- Comenté extrañado - Seguro que algo traman
-de todas formas no hay que confiarnos y afiancemos nuestras bases- respondió energicamente el comandante Necro.

El ejecutor tokaio comenzó a lanzar satélites espía con el fín de descubrir que movimientos se desarrollaban en las bases enemigas, colocando estratégicamente una de estas pequeñas naves en el centro de comando enemigo.

De pronto como un rayo se dispararon las señales en el radar, al ritmo de una enrojecida luz de emergencia humana.
-Están detras de tí!!!!- Gritó Necro mientras que movilizaba rápidamente sus tropas al punto de encuentro.

Un escuadrón de asalto enemigo Yum-kimil, había sido evíado con un propósito cruél y despiadado; eliminar las sondas recolectoras y con esto mermar considerablemente el flujo de recursos a la base del ejecutor tokaio.

-No tengo tropas!!! No podemos contenerlos!!!- Exclamó el Ejecutor Tokaio, mientras movilizaba las únicas 2 tropas que tenía.

El escuadrón de necro llegó a brindar apoyo eliminando al enemigo, lamentablemente esto fue demasiado tarde, ya que el desolador campo de suministros era un cementerio de sondas, ninguna pudo sobrevivir. El ejecutor Tokaio, sabía que esto era lo peor que podía pasar ya que era demasiado dificil volver a recuperarse de tremenda perdida, sin embargo no perdió la esperanza y se dedicó a tratar de recobrar el camino perdido.

Un rayo de esperanza se pudo vislumbrar cuando pronto se vió recuperado en el número de sondas recolectoras, pero el costo fue caro, ya que no pudo convocar más tropas por la falta de recursos, por su parte, Necro pudo establecer un nuevo perímetro en un campo de suministros cercano.

Pero esta esperanza murió cuando los satélites informaron el movimiento nuevamente un escuadrón de Yum-Kimiles, este no tardo mucho y acometió contra las sondas nuevamente, esta vez las pocas tropas pudieron encargarse de este escuadrón evitando la muerte de todas las sondas.

El Ejecutor Tokaio encolérizado optó por reforzar el perímetro de suministros y solamente así pudo detener una tercera oleada que se aproximaba. El enemigo cortó el paso a nuevos campos de suministros dificultando la expansión de ambos generales.

La batalla estaba casí sentenciada cuando empezó a oscurecerse, por naves gigantescas que surcaban el cielo, tres Cruceros de batalla humanos enemigos comenzaron a acometer contra la base del Ejecutor Tokaio, debido a las perdidas de suministros poco podía hacer, generó un puñado de perseguidores, que cayeron uno a uno al tratar de frenar inútilmente el avance de los cruceros de batalla, el sacrificio del ulimo perseguidor logró derribar uno de los cruceros, dejando a merced del enemigo la ciudadela, entonces el Comandante Necro envió a su refuerzos para detener las naves restantes, fue una pequeña victoria cuando se vió caer al último de los cruceros de batalla, pero esta victoria no duró mucho.

Horrorizados vieron las imágenes que reportaban los satélites, el enemigo había creado un área de construcción de cruceros de batalla, los cuales construía en serie, contando ya con 5 dispuestos a atacar a las bases aliadas.

-Son demasiados!- Exclamó Necro desconcertado, -intentaré detener su avance.
-Intentaré auxiliarte con las pocas tropas que pueda construir.- Respondió el ejecutor tokaio.

El enemigo sitió durante varias horas las ciudadelas protoss y humanas, el comandante necro combatió olas interminables de cruceros de batalla que poco a poco fueron mermando los recursos del Comandante.

El panorama se volvió desolador cuando los suministros del Ejecutor tokaio terminaron, las sondas ya no tenían forma de obtener más puesto que el enemigo tenía varios puestos de control en las nuevas zonas de recolección.

La situación no era diferente para el comandante Necro el cual había destinado tantos recursos a hacerle frente a las flotas enemigas que sufrió el mismo destino que tokaio.

Por el contrario el enemigo ahora controlaba cuatro campos de suministros, y armaba una gran flota para acometer la última embestida contra la moribunda alianza.

Cuando parecía todo estaba perdido, el Ejecutor Tokaio optó por llevar a cabo una misión suicida; -Será mi último movimiento- pensé.

Construyo una pequeña nave y la envió a la base enemiga, la pequeña nave viajó por todo el terreno discretamente, para no ser interceptada por la flota que estaba patrullndo la zona, afortunadamente y como regalo del gran Tassadar, la nave pudo infiltrarse en cielo enemigo; en ese momento se recibían señales palpitantes de los satélites, la gran flota comenzaba a moverse rumbo a la ciudadela humana.

-Ya no tengo suministros...- Exclamó tristemente Necro-solo tengo este puñado de naves y soldados que soportarán un poco la ciudad-
-Tengo un plan! es nuestra última oportunidad, necesito que crees a tu propio escuadrón de asalto y ataques sus campos de suministros- Respondió enérgicamente tokaio.
-No sé lo que planeas pero lo haré- Dijo Necro mientras movilizaba este escuadrón a la base enemiga más proxima .

La pequeña nave que estaba en posición modificó su forma, comenzando a irradiar energía al suelo, creando un campo de teletransportación, gastó sus últimos recursos y teleportó al corazón de las fuerzas enemigas a 6 templarios oscuros, como podrían 6 soldados hacer la diferencia contra enormes cruceros de batalla?.

Los templarios por su naturaleza se ocultaban de los ojos enemigos tras las sombras, desplazandose poco a poco hasta llegar al centro de comando, ahí eliminaron rápidamente a los recolectores enemigos incautos, muy seguros dentro de los muros de la fortaleza, El comandante Necro hizo lo mismo en uno de los campos de suministros.

Los templarios oscuros, continuaron con su masacre, destruyendo el Núcleo de fusión que alimentaba los motores de los cruceros de batalla, y despúes atacando los depositos de suministros del enemigo, El comandante Enemigo Nitrox enfureció puesto que no podía ver más que sombras exterminadoras, el asalto de estos 6 soldados fue devastador para la base enemiga.

Eliminadas sus fábricas y puertos estelares, destruidos sus depositos ya no fué capaz de crear más tropas, de que sirven inumerables suministros si no se tiene con qué defenderse?

El enemigo huyo a su última base a refugiarse de la pequeña escaramuza que habían creado 2 comandantes desesperados. Pero no le fué de utilidad puesto que los satélites sabían perfectamente de la posición de cada uno de sus bases.

El puñado de tropas restantes de los aliados, dió el úlimo golpe, eliminando todo cuanto pudieran a su paso, el Rebelde Nitrox vió que su arrogancia lo había llevado a la perdición, abordó una nave y huyo del planeta dejando atrás, a su suerte a todos los que alguna vez fueron sus amigos y habían dado sus vidas por el...

Victoria...

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